¿Cuál es mi ecosistema? (Y por qué decidí abrir casa aquí)


 Abrir con la palabra ecosistema es muy yo. Si es que hubiera algo que es muy yo.

Siempre me ha gustado saber de dónde vienen las palabras, aunque eso no signifique que lo recuerde después. Por eso, antes de ponernos serios, propongo un juego:


Eco... eco... eco...

Sis... sis, sistema, sístoles... jajaja no sé qué con el sis, ¿ustedes qué imaginan?

Te: Tuyo. Lo que te pertenece a vos. Pero además, mi bebida caliente favorita (puedo beber seis tazas al día y en mi repisa abunda el cuachalalate, lo que me hace feliz).

Ma: Esa palabra que en español puede significar gigantescamente todo en la mayoría de los corazones. La palabra que dice un bebé; esa que algunas tejemos a nuestra consciencia de quiénes somos; esa que para algunos aún es nuestra fortaleza y para otras el recuerdo de ese gigantesco amor que alguna vez tuvieron.


El rompecabezas del hogar

Habiendo jugado, vamos a la palabra: ecosistema. Encontré que es una palabra construida (sí, ajá... algo que no sepamos, Karol) del prefijo eco-, que viene del griego oikos, señalando un hogar o un hábitat (como en la hermosísima palabra economía). Y luego se le agrega systēma, que describe un funcionamiento a partir de la articulación de piezas. Un rompecabezas con el propósito de cumplir una finalidad.

Investigando quién la inventó, di con el botánico inglés Sir Arthur Tansley, un señor que en 1935 la usó en un artículo llamado «El uso y abuso de los conceptos y términos de la vegetación». Es decir que, como pionero de la ecología, quizás se aburrió del diccionario gigante y, para habitarlo entero, construyó la palabra (qué rico cuando algo dice todo en una sola).


Él explicaba que un ecosistema está compuesto por lo vivo y lo no vivo, por ciclos de nutrientes y flujos de energía que sustentan la estabilidad y la resiliencia. Todas esas interacciones mantienen el equilibrio que permite que todo funcione y prospere. Con sus consumidores, descomponedores, biomas y entornos...

Pero toda esta teoría es para invitarles e invitarme a hacernos una pregunta: ¿En qué parte de “mi” ecosistema estoy yo y por qué es importante?


Mi sostenibilidad interior


Yo, en particular, en este espacio quiero usar las letras para hablar de las redes complejas y autosostenibles de las que soy parte, esas que mantienen mi "sostenibilidad" interior y exterior. De entender los impactos directos de los propios cambios de clima del sistema.


Así que toda esta introducción es porque de eso tratará este Medium: de mí en la interacción con mi ecosistema. De cómo varío según mis diferentes roles, formas y amores. Tengo el interés de traer aquí algunas cosas que me han construido y deconstruido; lo que me enciende, mis recuerdos, mi molestia y esa bocanada de aire al respirar los pensamientos, inhalar y exhalar.


¿Es un foco de "diario"? Quizás. ¿Y para qué? Pues para encontrarme a mí misma de vez en cuando y dejar que... bueno, no puedo negar que me es necesario salir a contarles un poquito. Ya lo he hecho antes, así que quizás también saque algunas cosas del baúl de los recuerdos y las traiga para acá.


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